Resumen de capítulo
La industria cultural contemporánea, impulsada actualmente por herramientas de inteligencia artificial generativa, opera como un dispositivo de conversión. En él, formas de capital simbólico específico —como el conocimiento experto, la singularidad estética y el saber-hacer, propios de campos como el arte, la crítica o la investigación— son transformadas en valor de exposición, medido a través de métricas de visibilidad como el alcance, el número de seguidores o el engagement. Esta operación de captura y reorientación no es neutral: tiende a privilegiar formatos de rápida circulación —por ejemplo, hilos, listas, tutoriales, top 5 o plantillas—, lo que favorece la banalización de los contenidos y la estandarización de las formas.
En este tránsito, el gesto vanguardista, históricamente inscrito en el sistema del arte como interrupción crítica del sentido, se reconfigura como "contenido" optimizado para plataformas. Gestos característicos de las vanguardias históricas del siglo XX circulan hoy de manera masiva en esferas mainstream; un caso paradigmático es el neodadaísmo contemporáneo, visible en tendencias auxiliadas por IA como el brainrot. Sin embargo, a diferencia del Dadá histórico, cuyo potencial residía en la desestabilización del marco estético y político, estas reapropiaciones algorítmicas tienden a neutralizar su potencia crítica al integrarse plenamente en el circuito de la visibilidad.
El capítulo propone analizar esta dinámica a partir de una reflexión sobre la época del vanguardismo histórico —en particular, la emergencia del dadaísmo— y sobre el concepto de "valor de exposición". En diálogo con Walter Benjamin, se examina cómo la expansión de dicho valor reconfigura la experiencia estética y debilita su potencia política. Con Erving Goffman y Niklas Luhmann, se analiza el papel de los programas mediáticos que enmarcan la percepción, estabilizan expectativas y orientan la producción de sentido. Finalmente, a partir de Hans Georg Moeller, se interpreta el desplazamiento desde el ideal moderno de autenticidad hacia la profilicidad, entendida como una forma de organización de la identidad basada en la curaduría estratégica de perfiles públicos.
Esta última argumentación se orienta hacia las áreas económico-administrativas, mostrando cómo la gestión contemporánea del "dispositivo de la persona" se acopla crecientemente a regímenes estéticos de exposición, evaluación y visibilidad. El capítulo concluye con algunas implicaciones para la docencia, proponiendo estrategias para fomentar una alfabetización técnica, mediática y estética, así como prácticas formativas que eviten reducir la creatividad, el pensamiento crítico y el conocimiento a meros "contenidos" optimizados para plataformas. En este sentido, se plantean líneas de acción para no reproducir —o al menos no reforzar— los procesos de enshittification, como ha denominado Cory Doctorow a esta degradación sistémica de los entornos digitales, en el contexto de la IA generativa.
Figura 1. Estructura conceptual del argumento: desde el diagnóstico del dispositivo de conversión hasta las implicaciones en docencia y gestión (haz clic para ampliar)